lunes 2 de abril de 2007

perro vago

Algunos perros se dejan contagiar por la vagancia del humano, en este caso, su servilleta, luego de varios días tirado en una playa colombiana, dedicado al ron, el sol, las olas y el pargo frito (¡que jartera todo eso!)
Hay que reconocer que la canción es buena. Échenle una miradita para que tiremos risa un rato.

Medio siglo "mamandole gallo" al baño.

La gente de Palmira sabía que Medardo andaba por ahí por el olor. A cincuenta metros a la redonda, el aire era contaminado por un aroma tan pavoroso que hasta las moscas salían en desbandada.

El único que se atrevía a bañarlo era uno de sus sobrinos que, después de enfrentarse con él, lo convencía de que entre menor resistencia pusiera, menos doloroso sería.

Completa en Utópicos

Cortesía de Tatiana Parra, de la Santiago, sobrina del protagonista.