Este me lo encontré en Youtube. Lo hizo un man llamado jhoncola. Disfrútenlo, carajo, porque vale la pena. Qué berracos para bailar... ¡No joda!
viernes 23 de noviembre de 2007
que berracos pa´ bailar
viernes 9 de noviembre de 2007
Cuando la jeta se les hace llaga

Termina la serie todos contra todos del futbol colombiano, con el resultado de costumbre: El Cali se cagó.
No me vengan con el cuentico marica de que se trata de la mejor institución deportiva del país. Una institución no son edificios, ni mármol, ni cemento. Las instituciones son lo que representan en el imaginario de la gente, del pueblo y el imaginario colectivo es que el Cali es una institución de payasos.
Mucho estadio? Y para qué un flamante coliseo en la puta mierda, si no hay equipo para ver? Mucha sede social? Mucha sede deportiva? Mucha casona? Maricadas inútiles que no dan títulos y sólo sirven para que los socios se sienten a tomar whisky, despotricando de los demás socios.
Todas esas cacorradas las tienen clubes de mierda como Cúcuta, Pasto, Tolima o Millonarios? Las tiene el América, que pelea solo contra el mundo contra una ley extranjera?
No las tienen, pero su verguenza en la cancha es cien veces mayor que la de toda esa caterva de inútiles que se llaman jugadores del Deportivo Cali.
Estos jugadorcitos de media petaca, sólo quieren cobrar el quince y el treinta, pero no quieren correr en la cancha. Han hecho marranadas imperdonables como dejarse meter seis goles del Unión Magdalena, sólo para sacar a un técnico que los hacía trabajar.
La estampa del jugador caleño la tiene un negro al que le apodan "la babilla". Ese miserable no corría. En un año hizo dos goles y se ganaba quince millones. Después que lo echaron se fue a Cúcuta y en seis meses hizo catorce. Allá sólo le pagaban tres millones, pero cuando le preguntaron porqué en el Cali no hacía nada, dijo que no estaba motivado. Qué vagabundo.
El problema es que a todos estos miserables les pesa el estadio las sedes y recontra sedes que tiene el equipo. Ellos deben estar acostumbrados al potrero del caserío en donde nacieron, así que llévenlos a entrenar con las vacas, en medio de la boñiga, páguenles 70% menos y no les cumplan con las quincenas. Verán once negros corriendo como locos en la cancha, pues si no corren, no comen.
Es que cuendo no se ha tenido nada y se tiene mucho en un instante, se enloquecen. Cuando comes bocachico de río y pasas a comer langosta la jeta se te hace llaga.
Duro con ellos. Sin compasión. No dejen que el Cali siga siendo una institución de payasos.

